lunes, 11 de julio de 2011

Antenor Álvarez

Antenor Álvarez.

Médico sanitarista e higienista, gobernador, político

Nació en Santiago,el 2 de mayo de 1864. Realizó sus estudios primarios y secundarios en esta provincia. En 1892, tras obtener el título de médico en Buenos Aires, regresó a su tierra natal. Tres años más tarde fue designado Presidente del Consejo de Higiene.
En 1898 resultó elegido senador provincial y cumplió ese mandato popular hasta 1902.
Realizó profundos estudios del problema palúdico- sanitario que le llevaron a elaborar un plan de defensa contra este mal, aprobado por el Congreso Nacional de Paludismo en 1902, bajo cuyas bases se formó el parque Aguirre con la plantación de eucaliptos el 9 de agosto de 1903 a cargo de mil niños de escuelas primarias en terrenos ganados al río Dulce.
En 1904 fue elegido diputado nacional y desde su banca propició una ley para construir obras de defensa contra las inundaciones; otra sobre construcción de un hospital concretada con  el hospital Independencia; la ley de las obras sanitarias en nuestra provincia y la ley para la construcción del edificio del Colegio Nacional.
Fue senador nacional en 1909. Proyectó, entre otras, la Ley para la construcción del edificio de la escuela Centenario, obtuvo los subsidios para concluir la obra de la biblioteca Sarmiento, el colegio de Belén y el asilo de huérfanos.
Fue Gobernador de la provincia entre 1912 y 1916, mandato durante el cual se crearon 106 escuelas primarias, 24 locales escolares, se fundó la biblioteca 9 de Julio. Auspició la creación de un museo de ciencias, un vivero y la escuela de agricultura. Gracias a su empeño se inauguró el abastecimiento de agua potable y se puso en funcionamiento el sistema de cloacas.
Después del ejercicio gubernativo volvió a presidir el consejo de Higiene, participó en la fundación del colegio de Médicos, la Cruz Roja y la liga contra el tracoma. Fue incorporado a la Academia Nacional de Medicina en 1929, entidad que lo distinguió en 1939 como académico honorario.
Publicó numerosas obras de valor científico, histórico, sanitario y social referentes a la flora y fauna de Santiago; las propiedades minerales de las aguas de Río Hondo; el clima y la hidrología santiagueña, resumidos en su libro “Santiago del Estero, ciudad de invierno”.
Dejó de existir el 28 de julio de 1948 cuando su nombre como científico, sanitarista e higienista había ganado consideración internacional y el pueblo santiagueño le brindaba su reconocimiento y le tributaba su agradecimiento.

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