viernes, 2 de septiembre de 2011

El ataja-camino, yanarcaj, yañarcaj o yanarca

Atajacaminos o ñanarcaj.
El vistoso plumaje, el sueño, San Pedro
Juan Manuel Aragón

Hace muchos años yo era un pájaro con un plumaje muy vistoso, amarillo, colorado, azul, verde, rosado, uno de los más bonitos del bosque. Todos me querían y me consideraban, porque además era el más simpático. Tenía un sólo defecto: era dormilón, me gustaba mucho dormir, pero mucho-muuucho.
Una vez que estaba durmiendo, me vinieron a despertar porque había venido una persona muy importante a visitar el bosque. Un hombre, diz que era San Pedro, andaba conociendo Santiago. Los pájaros lo atendían con lo mejor que tenían. Las rubialas le cocinaban, los cardenales le hacían de guías, los churris le llevaban leñita para que tuviera fuego, las charatas le barrían la casa, las chuñas le tendían el catre y así todos.
A mí me dieron la tarea de despertarlo al día siguiente, porque tenía que seguir viaje para el norte.
-Después de hacerlo levantar a él, llamame a mí, así le hago el desayuno- me pidió una catita.
Pero me dormí.
Cuando me desperté, el hombre se había ido y la catita lloraba porque no le había preparado el matecocido. Hubo una reunión especial con todos los pájaros para ver qué se hacía conmigo.
Cuando decidieron sacarme el plumaje multicolor no me importó mucho, porque, total, para qué lo quería, si nunca había sido un pájaro vanidoso. Pero también me condenaron a descansar en los caminos, cosa que no durmiera una sola noche sin despertarme a cada rato con el paso de los viajeros. Ahora tengo el sueño livianito, cuando siento que viene gente, un sulky o un auto, pego un salto asustado y abro grande los ojos.
Algunos me nombran como yañarcaj, otros me dicen yanarcaj, ñanarcaj, o directamente yanarca y no faltan lo que me describen como el ataja-caminos.
Malhaya con mi triste historia.



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