miércoles, 5 de octubre de 2016

Un luthier santiagueño suelto en Alemania

Leo Lospennato

Alemania, las guitarras, el salchichón primavera

Para ser santiagueño, Leo Lospennato lleva una vida movediza. Se recibió de ingeniero, pero fabrica guitarras. Lo identifican como luthier, pero mientras tanto él escribe libros. En cuanto lo reconocen como escritor técnico, ahí nomás se pone a escribir una novela. Ahora vive y trabaja en Berlín, un lugar lejos del pago, pero al que también llama su hogar. Aqui cuenta su experiencia, su mirada sobre lo que encontró y lo que dejó atrás.
-¿Qué es lo que más se extraña de Santiago?
-La gente, por supuesto. Mi padre y mis amigos. Al resto de mi familia también, que andan desperdigados por el mundo. Parece que somos inquietos ya por tradición familiar.
-¿Y después?
-La comida. Los lomitos, el locro, y el aquél legendario cuádruple de Sossego’s que venía hasta con palmitos y salsa golf. Pero me parece que en ese caso estoy extrañando otro tiempo, no otro lugar.
-¿También se extraña el incomparable azul del cielo, el chipaco y el moroncito?
-Obviamente. Lo único que me alegro haber dejado atrás es el calor, a pesar de que el invierno allá dura cinco meses.
-¿Cuál era su actividad en Santiago?
-Mi primer trabajo fue en el Nuevo Diario, mientras estudiaba. Es una época de la que tengo hermosos recuerdos, en particular el “Santiagueñazo” de diciembre de 1993. Vivirlo desde adentro de un diario fue una experiencia inolvidable. Luego me recibí y allí empezó la búsqueda de nuevos horizontes: me fui a trabajar en la IBM. La lutería profesional estaba lejos; en aquellos tiempos todavía me ocupaba de las computadoras.
-¿Por qué se radicó en Alemania?
-La crisis del 2001 fue el catalizador. Durante los disturbios y saqueos de aquellos días me bajaron del auto con una pistola en la cabeza para robarme todo. En ese momento decidí que no quería vivir más en esa “Ciudad de la Furia” que es Buenos Aires. Así que me fui a la tierra de mis ancestros: a Italia por un año, y luego a Berlín, por razones profesionales.
-¿Cuándo se le dio por las guitarras eléctricas?
-Empezó como un pasatiempo, cuando era chico. En las guitarras encontré la unión de varias cosas que me apasionan: el arte, el di-seño, y la tecnología. Dicen por ahí, que el mejor trabajo que existe es lograr que te paguen para hacer tu hobby. Y curiosamente, también encontré el hobby dentro del hobby: escribí dos libros que se volvieron seminales en la materia, así que ahora además de lutier también trabajo como escritor. Lo que más me gusta, en realidad, es trabajar independientemente, cometiendo mis propios errores y aciertos, libre de jefes y de subordinados. Claro que eso me obliga a ser un hombre orquesta: soy ordenanza, diseñador, gerente, cocinero, jefe de redacción y cadete. Todo junto.
-¿Sabe y puede fabricar guitarras españolas?
-Algún día me daré el gusto de hacerme una para mí. Pero la construcción de guitarras clásicas sigue reglas muy precisas, porque está muy ligada a cuestiones acústicas y a una larga tradición. Las guitarras eléctricas, en cambio, suenan por acción de un micrófono, lo que me da libertad para crear formas originales y usar materiales innovadores.
-¿Sabía que en Tucumán existe una escuela de luthería desde hace muchísimos años? ¿Habría estudiado ahí en vez de estudiar ingeniería en computación?
-Sí, claro, tuve la ocasión de visitar esa escuela hace ya casi 30 años, durante mi primer año de universidad. Ni se me cruzó por la cabeza cambiarme de carrera, no sé por qué. Igual, no me arrepiento de lo que hice; me arrepiento de las macanas que me mandé en la vida por inacción, más que nada.
-¿Cuál es el grupo o el guitarrista más famoso que haya adquirido uno de sus instrumentos?
-Sin dudas la banda “Kontrust”, una de las más reconocidas de Europa en este momento. Hay varios videos en YouTube; tocan vestidos con trajes tradicionales austríacos pero la música es muy rockera, lo que causa un efecto muy original. Para ellos hice un bajo y una guitarra.
-En cuanto a precios, ¿en qué rango están sus guitarras? ¿Baratas, caras, inaccesibles?
-Hay dos formas de encarar un negocio: ofrecer la mejor calidad, u ofrecer el mejor precio. Y el mejor precio en este negocio lo tienen las fábricas en China, Indonesia, y otros países del lejano oriente que producen guitarras de a millones, pero con una calidad apenas acorde con ese precio bajo. Pero este lutier solitario, crecido en el barrio Autonomía y recibido en la Escuela Industrial, ¿qué puede hacer para competir? Yo no tengo fábricas, ni empleados, ni un departamento de marketing. Entonces mi única opción es apuntar a fabricar las mejores guitarras del mundo, pero pocas y caras. Ojo, la calidad no es solamente una cuestión de talento: es, antes que nada, una decisión de negocios. Es un mercado difícil, porque tengo muchos colegas que hacen cosas maravillosas, en muchas partes del mundo. Pero de última prefiero competir contra ellos y no contra una mega-empresa que destruye los bosques con la tala y contamina los ríos con desechos.
-¿Y cómo se asegura de que sus guitarras no hagan precisamente eso?
-Trabajo con maderas certificadas, sin riesgo de extinción, provenientes de bosques renovables. Todo lo hago minimizando descartes y reciclando de acuerdo a las leyes ecológicas locales. Hasta el servidor que hospeda mi sitio web funciona con energías renovables.
-¿Construye a pedido o primero fabrica un instrumento y luego lo pone a la venta?
-No me gusta vender, por eso trato de hacer instrumentos que se vendan solos. Lo primero es diseñar algo totalmente único, inhallable en cualquier otro lado. Luego lo construyo, y se lo mando a mi distribuidor en Estados Unidos para que se ocupe de venderla, así puedo seguir con lo mío: hacer más guitarras y escribir más libros.
-Dígame por qué tengo que comprar una tuya y no de otro lutier cualquiera.
-Tenés que comprar una guitarra mía porque te enamoraste de ella. Si te enamoraste de la guitarra de otro lutier, comprate ésa otra. Una guitarra es algo que se lleva puesto, casi. A diferencia de otros objetos de la vida diaria, un instrumento musical está en contacto con tu cuerpo, y vibra con él. Además, para el músico profesional la cuestión es otra: ¿Por qué comprar una Gibson o una Fender igualita a la que tienen todos, igualita a todas las copias truchas que vienen de China, si por casi la misma plata te puedes comprar un instrumento hecho por un lutier, en colaboración con vos, a medida para vos? Un instrumento original es muy valioso para un músico, porque lo ayuda a diferenciarse del resto, a forta-lecer su identidad tonal, visual, y artística.
-Bueno, ya que es también escritor, deme sus mejores consejos para escribir bien.
-¿Consejos?
-Sí.
-No tengo. Bukowski sí tiene. Él dice que no hay que escribir; que a menos que las palabras te salgan del alma como un cohete, no hay que escribir nada, que todo se escribirá por sí mismo cuando llegue el momento. Dolina dice lo opuesto: hay que empezar como sea, incluso con una mala idea; si no, las buenas ideas no llegan nunca. No sé cuál de los dos tiene razón.
-¿Facebook fue un adelanto en su comunicación con Santiago o una pérdida de tiempo?
-Metáfora extraña: al Facebook yo lo comparo con un cuchillo de cocina. Con un cuchillo vos puedes cometer un crimen o puedes preparar un locro de antología: todo depende de cómo lo uses. La web me permite estar en contacto con mi familia y mis amigos, lo que de otra manera sería imposible. Es más: la web se ha vuelto un recurso central en mi negocio. Pero creo que la clave está en usarla como facilitadora del contacto humano, y no como sustituto del mismo. En la web no puedes compartir un café con un amigo, no puedes hacer el amor, no puedes darle un abrazo a un ser querido. Es una herramienta nomás, no es la vida misma.
-¿Conoce a muchos santiagueños que vivan en Alemania?
-Aquí tengo tres o cuatro amigos argentinos. Santiagueños en Berlín todavía no he encontrado. Pero, aunque no sean santiagueños igual saben hacer ricos asados, con carne argentina y todo. Y en mi casa se hacen las mejores empanadas que se consiguen desde Islandia hasta el Mar Mediterráneo. Pero de vez en cuando nomás, porque es mucho trabajo.
 -¿Está casado con una argentina o con una alemana?
-Estoy casado con una argentina, con una italiana, y con una (próximamente) alemana. No es poligamia: al igual que yo, mi esposa tiene varias ciudadanías. Andrea es politóloga, y dirige una organización que capacita activistas por los derechos humanos en el uso de tecnología para contrarrestar la persecución del Estado en países con gobiernos totalitarios.
-¿Es difícil adaptarse a Alemania, o después de aprender el idioma todo es más fácil?
-El idioma es la principal barrera. En Italia, luego de un año ya me preguntaban: “¿Y vos, de qué parte de Italia sos?” Había algo raro en mi acento, pero no me identificaban como extranjero. Claro, el italiano es un idioma hermoso, y relativamente fácil de aprender. El alemán es otra cosa. Alguien decía que el alemán no es un lenguaje, sino una conspiración contra la humanidad. Hace ya 13 años que vivo acá, y todavía estoy aprendiendo este idioma maldito. Lo más gracioso es que con mi médico, con mi abogado, y con mi asesor de impuestos hablo sin problemas; el problema lo tengo en la panadería y con el portero de casa, porque me hablan en dialecto berlinés y se me escapa la mitad de lo que dicen.
-¿Los alemanes son tan fríos y distantes como dicen?
-Los alemanes no son fríos, pero son protocolares. Tienen una fuerte tendencia a hacer lo correcto, a seguir las reglas. Por eso la “gauchada” es una cosa relativamente rara. Uno llega corriendo a la parada del tranvía, y el chofer te ve venir por el espejo retrovisor, pero igual arranca y se va. No lo hace de maldito: lo hace porque allá todo sigue un procedimiento, y el tipo no puede retrasar a todo el pasaje demorándose un minuto de más para esperarte. Si llegaste tarde a la parada, es un problema tuyo. El lado positivo es que, como todo funciona ordenadamente, sabes que en cuatro minutos llega puntualmente el próximo tranvía, porque el chofer de este nuevo tranvía tampoco se demoró esperando a nadie. Distinto es con alguien en silla de ruedas, por ejemplo: ahí el chofer se baja, extiende la rampa, lo ayuda a subir, etcétera. Pero estoy seguro de que esas demoras ya las tienen calculadas en el esquema de recorridos, y el gesto no es visto como solidaridad, sino como lo que corresponde hacer. En Alemania se deja poco librado a la improvisación: todo se planea y se ejecuta lo mejor posible.
-¿Qué diría si oye que alguien dice “¡Tanto tiempo, chincanqui!” y resulta no era para usted el saludo?
-No podría decir nada, por la sorpresa. Si llega a pasar, ojalá que alguien me saque una foto justo en ese momento. Te juro que la pongo como foto de perfil en mi Facebook.
-¿Qué sabemos los santiagueños de los alemanes y en qué estamos equivocados cuando pensamos en ellos?
Un amigo porteño me preguntó una vez qué hacía yo en Alemania, un lugar que él creía lleno de nazis, perros ovejeros y policías grandotes. Imagen errónea, por supuesto. Es cierto que todavía quedan algunos nostálgicos de los peores tiempos, pero es una actitud que la sociedad no tolera más: aquí cualquier apología fascista o nazi te puede valer hasta cinco años de cárcel. Vos sabes que mi hermano vive en Colombia. Una vez me dijo: “Bogotá es una ciudad muy segura: puedes andar tranquilo por la calle porque hay policías con ametralladoras por todos lados”. Y yo pensé que no, que en realidad estar seguro es andar tranquilo por la calle sin necesidad de que haya ningún policía armado en cada esquina. Eso sí, si llamas a la policía, aparecen en tres minutos. Otro ejemplo: una vez en la calle sentí un dolor repentino en el pecho; llamé a la ambulancia y me quedé esperando sentadito en la vereda. Resultó que no era nada serio, pero ocho minutos después del llamado ya me estaban haciendo entrar en la sala de emergencias del hospital más cercano, acostado en una camilla. Como te decía antes, la clave de Alemania es que todo, todo funciona.
-¿Qué ha aprendido de los alemanes, algo que usa en su vida diaria?
-Esa preocupación por hacer las cosas bien, sea lo que sea que hagas. No importa si sos barrendero o neurocirujano: vos tienes que hacer bien tu trabajo, y basta. A veces son un poco irritantes con esa obsesión, pero creo que a la larga es positivo. Y otra cosa interesante: la política no está presente en la vida diaria, como pasa en Argentina. Nadie me habla de política, nunca, para nada. Me hablan de otras cosas. Me hablan de cine, de arte, de deportes, del clima. A veces salen en la charla los grandes temas nacionales, como los refugiados de Siria o el terrorismo internacional. Pero no se arma polémica. Nadie se mete en tu vida privada, tampoco; a nadie le importa qué auto tienes, si sos gay o no, o de qué marca es tu reloj. Se respeta mucho al otro. Piropear, insultar, hablar fuerte por el celular en público... son todas cosas vistas como fuera de lugar. Y tampoco existe el chismerío, tal vez como consecuencia de haber sufrido los ciudadanos en carne propia el espionaje del Estado, tanto durante el fascismo como en los tiempos de la Guerra Fría.
-¿Piensa volver y radicarse en la Argentina o en algún lugar de América?
-En 1930 mi abuelo dejó Europa para irse a Buenos Aires; en 1970 mi padre dejó Buenos Aires para irse a Santiago; en el 2000 yo dejé todo eso y terminé en Europa, cerrando un círculo que me llevó a encontrar mi lugar en el mundo. Siempre voy a llevar a Santiago y a la Argentina en el corazón, siempre serán mi pago querido, pero lo que yo llamo “mi hogar” está del otro lado del océano, en Berlín.
-Entonces, sin vueltas: ¿Qué es al final?, ¿santiagueño o alemán?
-¿Soy santiagueño? Por supuesto. Pero eso no es lo único que soy. Ser argentino, ser varón, ser bautizado católico... esas son todas cosas que me tocaron ser. Pero ser lutier, ser viajero, escritor, ser esposo... esas son las cosas que yo hice de mí mismo, y por lo tanto son las cosas que realmente me definen.
-¿Qué es lo primero que hará si vuelve a Santiago alguna vez?
-Ir a la despensa de mi padre sobre avenida Alsina, entrar con cara seria, y pedir cien gramos de salchichón primavera y una bilz Secco. Para ver la cara que pone, nomás.
-Última: ¿Cómo se dice “Santiago del Estero” en alemán?
-Se dice “Sankt Jakob an der Flussmundung”. Ahora, cómo se dice “cien gramos de salchichón primavera y una Bils Secco”, eso sí que no sé.

Brevísimo manual del santiagueño trotamundos
-¿Qué es lo primero que le recomendaría que haga a un santiagueño que va a Alemania a quedarse?
1) Irse bien. Si es posible, arreglar un retiro voluntario en el trabajo actual, de modo de crear una reserva de dinero. En cualquier caso, hay que irse expresando tu gratitud por la oportunidad que te dieron. Uno nunca sabe cuándo puede desandar camino.
2) Llegar bien. Asegurarse de tener los papeles en orden para quedarse a donde sea que llegues: tener ciudadanía o permiso de estadía, y luego obtener la residencia. Son trámites complejos, que demoran mucho, pero sin eso no tienes chances de quedarte. Cuidado con los “gestores” que prometen resultados y después desaparecen con la plata.
3) Aguantar bien. Llevar una reserva de dinero para mantenerse por al menos 6 meses sin trabajar.
4) Aprender el idioma antes de irse. O irse a un país hispanoparlante.
4) Tener un plan de contingencia. Contactar a alguna comunidad allá que ayude a los inmigrantes. No cualquier conocido o comprovinciano, sino gente especializada en el tema. Y de última, comprar un pasaje con el regreso abierto, o mantener siempre una reserva extra de dinero para comprar un pasaje de vuelta. En el peor caso, si las cosas no van como uno esperaba, se puede volver y tal vez intentarlo de nuevo más adelante.
©El punto y la coma.

martes, 2 de febrero de 2016

Andrés Chazarreta y Walt Disney

En el hotel Alvear de Buenos Aires
La fotografía, el documental, la crítica

Fotografía tomada en 1941 en la terraza del hotel Alvear Palace, cuando Disney y su grupo recorrieron nuestro país durante el rodaje de un documental, los amplificó y desde allí eligió los puntos de referencia para ir reconstruyendo cada detalle de la travesía en un documental muy bien recibido por la crítica, cuyo estreno en la Argentina es una incógnita.

Del contacto con figuras del espectáculo como el Profesor Chazarreta y su compañía de músicos y bailarines, nacieron poco después dos exitosos largometrajes: Saludos amigos , de 1942, y Los tres caballeros, de 1945. En la fotografía puede apreciarse a Walt Disney bailando una zamba junto a Anita Chazarreta (h) y de fondo la orquesta dirigida por Chazarreta.
(Toma aportada por Adriana Lizondo),

sábado, 9 de enero de 2016

Estudios folklóricos: justificación y exégesis

Portada del libro.
Prólogo de “El folklore de Santiago del Estero a través de sus estudiosos”, de Amalia y Hugo Martínez Moreno
Hebe Luz Ávila

Escribir el prólogo de un libro de Amalia y Hugo Martínez Moreno significa un privilegio que, en mi caso, sólo se puede explicar en esa larga y acrisolada amistad que ambos mantuvieron con mi padre y que, extendida a las familias, tuve la suerte de heredar.
Representa, también, una gran responsabilidad: ¿Qué puedo decir yo que no desmerezca al lado de su ingente obra?  Sólo se me ocurre ser fiel a mí misma, tratando de hacer docencia, es decir explicando por qué se estudia el folklore y cómo surgen y se desarrollan estas investigaciones, de manera que pueda resultar un aporte a sus lectores.
Si bien el nombre folklore y el tratamiento científico de estos estudios son nuevos, el objeto existe desde los comienzos de la humanidad, a la vez que en todo el mundo el material folklórico se refleja en la literatura y en las artes representativas.
Ya el mismo Homero, en su Ilíada y su Odisea, habría actuado como Juan Alfonso Carrizo o nuestro Orestes Di Lullo, es decir recolectando cancioneros tradicionales, de los que extrajo los personajes y las historias que narrara. En todos los pueblos ocurre lo mismo: Así, en la España de 1335, los Enxiemplos del Conde Lucanor, recogidos por el Infante Juan Manuel; o en la Inglaterra de 1360, los Cuentos de Canterbury, de Chaucer; lo mismo que el Decamerón de Boccaccio, en la Italia de 1351.
La tarea de recolectar y estudiar la materia que hoy llamamos Folklore comienza cuando el hombre toma conciencia del enorme y rico caudal de tradiciones de sus pueblos. Surge así la inquietud por conocer su pasado y perpetuar sus testimonios.
En aquel culto al saber popular, un aspecto privilegiado es la importancia que se le da a la Paremiología (estudio de refranes, dichos, proverbios y frases populares), que ya la encontramos en Aristóteles, en la Antigua Grecia del s. IV a. C.
En España, el Marqués de Santillana cumple similar función con su Refranes que dicen las viejas tras el fuego, de 1440.
Siempre servirá, también, en la conformación de los países y la consiguiente necesidad de sostenerse en tradiciones que les son auténticas.  Así, en la España de los Siglos de Oro, dominada por la Inquisición, y ante la necesidad de borrar la influencia de musulmanes y judíos, se privilegia la cultura del cristiano viejo, heredero de la tradición hispanorromana. Se recopilan, entonces, romances, canciones, villancicos, lo mismo que proverbios y refranes.
Igualmente, con el Renacimiento y Humanismo, el conjunto de países que conformaban Italia se consideraban de pasado más ilustre, pues allí había nacido el Imperio romano. Así, surgió un gran interés por rescatar ese pasado, con un consiguiente “movi-miento anticuario”, representado principalmente por la obra de Giambattista Vico, que en 1710 publicara De antiquísima Italorum sapientia (Sobre la antiquísima sabiduría de los ítalos).
Más cercano en el tiempo, el movimiento romántico tiene como idea central la afirmación del nacionalismo y un consiguiente interés en el desarrollo de las lenguas nacionales y tradiciones locales. Se intenta recoger todo lo que corre peligro de desaparición. De esta manera, podemos considerar folkloristas, aun sin conciencia de ello, a los hermanos Grimm, quienes por toda Alemania acopian cuentos y leyendas, que publican en 1812. Lo novedoso de su aporte es que, al compararlos con los de otras partes del mundo, descubren un fondo común en los temas, tanto en mitos clásicos como en leyendas europeas y hasta en los países orientales. Comprobar que estos tesoros culturales hayan pasado de unos pueblos a otros significará, en cierto modo, el comienzo de la formación de la ciencia del folklore. Febrilmente esta actividad se expande por otros países de Europa, de modo que a mediados del s. XIX  las revistas literarias recolectan gran parte del saber popular: no sólo cuentos, sino también supersticiones y hasta tradiciones, que se designan como Antigüedades Populares o   Literatura popular, y que  William Thoms propondrá que se denominen  Folklore en la consabida carta de 1846.
De esta manera, será característica del s. XIX una declarada inclinación colectiva hacia lo popular y tradicional y, como reacción contra los excesos del frío intelectualismo de la era iluminista y neoclásica, surgirá el interés hacia lo rústico y espontáneo, así como por lo legendario y lo anónimo. La palabra ya estaba creada. De allí, con la recolección y estudio sistemáticos de esos fenómenos, había solo un paso al surgimiento de la ciencia llamada Folklore.
Otra circunstancia que favoreció la formación de esta nueva ciencia fue el auge del cientificismo, que tuvo sus aplicaciones en el mundo colonial y sus sorprendentes nuevas realidades. Si bien los primeros en ocuparse de temas del hoy llamado Folklore fueron los hombres de letras, cuando lo hacen los científicos amplían su campo. De ahí el nacimiento de la Sociología, la Etnografía, la Etnología, la Antropogeografía, la Etnolingüística y otras que vendrán en poco tiempo, hasta la Semiótica y la Psicología social, todas - como también la Historia y la Geografía- auxiliares de la ciencia del Folklore.
En nuestro país, los estudios folklóricos comenzaron a fines de 1800, con la multifacética generación del 80, y con una práctica que tendrá vigencia hasta por lo menos la década del 70 del siglo XX.  El contexto histórico que justifica sus inicios se caracteriza por el proceso de modernización de finales del siglo XIX y - muy especialmente - la ingente inmigración, con su consecuente transformación cultural. Esto producirá un movimiento de revitalización de lo rural como reservorio de valores identitarios en crisis. Por otra parte, la incorporación de nuevos territorios (como la Patagonia y Chaco) provocará una reconfiguración del país, e incentivará viajes “interiores” exploratorios.
Un primer movimiento tradicionalista se da con la llanura pampeana como escenario y con carácter gauchesco, simultáneo a la aparición del Martín Fierro (1872-1879) de José Hernández, con el circo criollo, las payadas públicas de contrapunto y la primera recopilación tradicional, de Ventura R. Lynch en 1883, reeditada en 1925 bajo el título de Cancionero bonaerense.
La segunda corriente tradicionalista tendría su escenario en el noroeste argentino, con nuestro Andrés Chazarreta y su valioso trabajo de recopilación musical, en las primeras décadas del siglo XX, tarea enriquecida por Ma-nuel Gómez Carrillo.
Ya en esta región originaria del país se habían dado lo que podríamos llamar trabajos inaugurales de los estudios de folklore, con Samuel Lafone Quevedo y su Londres y Catamarca, en 1888, Juan Bautista Ambrosetti, con Supersticiones y Leyendas, pu-blicado en 1917, pero que reúne trabajos de 1893, y Adán Quiroga, con su Folklore Calchaquí, de 1897.
Poco después, en el siglo XX, la consolidación del Folklore como ciencia tiene sus causas en el Centenario y su proyecto estatal de rescate bibliográfico, investigación y procesamiento de las producciones literarias conside-radas autóctonas. Más adelante, los estudios folklóricos se verán favorecidos con la conformación del pensamiento nacionalista y el posterior surgimiento de movimientos políticos de masas como el yrigoyenismo y el pero-nismo.
 En cuanto a la publicación de cancioneros populares, tendrá su figura tutelar en Juan Alfonso Carrizo, que comienza en 1926 con la publicación de su Cancionero popular de Catamar-ca y continúa con lo podríamos llamar el mapeo de la literatura popular de la región, como la de Salta, Jujuy, Tucumán y La Rioja.
 Por entonces será nuestra comarca a la que la nación en formación considere como reservorio de la cultura tradicional. Ésta es la zona más antigua, de pervivencia de lo autóctono, es decir lo auténtico, frente a los espacios nuevos Y sobre todo, la menos contaminada por la inmigración que, en aquellas primeras décadas del s. XX, había transformado la región del Plata en una Babel.
Y será un ilustre pensador santiagueño el que influya principalmente en el pensamiento nacional. Efectivamente, Ricardo Rojas, en La restauración nacionalista (1909), expone su programa: “Necesitaremos igualmente reconstruir todo nuestro rico folclor (sic), provincia por provincia, comarca por comarca”.
 Del cumplimiento de esta premisa va a depender la supervivencia como nación: “Si el pueblo argentino (…) abdica de su personalidad e interrumpe su tradición y deja de ser lo que secularmente ha sido, legará a la historia el nuevo ejemplo de un pueblo que, como otros, fue indigno de sobrevivirse, y al olvidar su pasado renunciará a su propia identidad.”
Con esta breve reseña de situaciones anteriores al desarrollo de los estudios folklóricos en Santiago del Estero, espero haber contribuido a preparar el terreno para la lectura de este libro, refiriendo escuetamente (como corresponde a un Prólogo) por qué se estudia el folklore y cómo surgen y se desarrollan estas investigaciones. Me queda señalar que fueron hechas con pasión, y llevadas a cabo generalmente con gran sacrificio por los investigadores que, junto a su obra, aquí se nombran en merecido homenaje.
Amalia Gramajo y Hugo Martínez Moreno son los continua-dores hasta nuestros días de estos grandes estudiosos – y rescatadores- de lo auténtico de nuestra cultura ancestral. Con su infatigable labor, ellos no sólo enriquecieron el caudal de lo investigado, sino que hoy cierran su larga trayectoria con este libro justiciero.
Para terminar, mi subjetividad me lleva a traer la palabra de un apasionado de la ciencia folklórica que descubrí hace poco tiempo. Alguien a quien la reciente lectura de sus libros – desde las primeras páginas- me llenó de admiración y entusiasmo. Me refiero a Tobías Rosenberg, de significativa actuación en la vecina Tucumán, creador y presidente de la Asociación Tucumana de Folklore, y cuya revista dirigió desde 1950.
De él rescato esta exacta descripción de los estudiosos protagonistas de este libro que prologo:
“El recopilador de folklore es el héroe olvidado de nuestra ciencia. Su labor, muchas veces ingrata, no ha sido valorada aún en toda su significación, y junto a él, a veces en un mismo individuo, trabaja el erudito; el investigador que, con los materiales en mano, discrimina, compara, analiza y llega así a los elementos primigenios de la cultura. Uno y otro son los que cubren el área del auténtico Folklore, que es brindado luego al poeta, al escritor, al artista para su posterior labor creadora.”
©El punto y la coma y la autora.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Guillermo Renzi, zar de la cinematografía del norte

Guillermo Renzi
Guillermo Renzi fue el propulsor del gran desarrollo del negocio de los cines, tanto en en Tucumán como en el resto del norte. Fundó la Compañía Cinematográfica del Norte. Nació en Italia, se radicó en Santiago del Estero y murió en Buenos Aires, en 1953.
Alberto Horacio Elsinger

"Solo triunfa en el mundo quien se levanta y busca a las circunstancias, creándolas si no las encuentra".
La frase de George Bernard Shaw, escritor, crítico y activista político irlandés, define la personalidad del empresario italo-argentino y santiagueño -por adopción- Guillermo Renzi.
El pionero de las proyecciones cinematográficas al aire libre, en la segunda década del siglo pasado, y propulsor del gran desarrollo del negocio cinematográfico no sólo en esta provincia sino también en el norte, construyó un auténtico emporio a partir de esa exhibiciones a la intemperie.

De Rímini a la "Madre de Ciudades"
Sin embargo, el concepto del literato irlandés -ganador del Nobel de literatura (1925) y del Oscar (1938), por el guión de "Pigmalión"- no puede obviar la paradoja de que, esa notable evolución de la industria del celuloide en nuestra provincia, se originó en la vecina y hermana provincia.
Antes de la primera guerra mundial (1914-1918), según los archivos de La Gaceta, "el entonces niño Guillermo, nativo de Rímini -en la región de Emilia, Italia- antes de iniciarse el siglo XX se radicó en la ciudad "Madre de Ciudades", junto con sus hermanos Ricardo y María. Todos habían emigrado desde Europa.

Voluntad férrea
Cuentan quienes conocieron o integraron el entorno de Renzi, que para el denominado "zar" de la cinematografía del noroeste argentino, no había dificultad que lo abatiera. No sólo fundó sino también construyó, administró, arrendó y transfirió, a través de la empresa que formó -primero conocida como Compañía Cinematográfica del Norte y luego Cinematográfica del Norte Sociedad Anónima- numerosas salas o cines del Noroeste y hasta de Buenos Aires, Rosario y Córdoba.
Tampoco eran pocos quienes lo consideraban un hombre de voluntad férrea. "Todos los caminos le resultaban cortos cuando trataba de imponer alguna de sus iniciativas", dice la necrológica publicada por nuestro diario, en la edición del 13 de febrero de 1953 al día siguiente de su fallecimiento en Buenos Aires.

Emprendedor y visionario
"Renzi fue el primero en comprender, entre los empresarios de su época, que la expansión del cinematógrafo, en el aspecto orgánico de su explotación, representaba no sólo una ventajosa inversión económica sino también una interesante expresión de cultura popular de extraordinarias proyecciones", comentó alguna vez el doctor Antonio Castiglione.
El primer trabajo, en Santiago -donde cursó la escuela primaria y aprendió a leer y escribir en castellano-, del cinéfilo emprendedor fue en el aserradero de don Eugenio Billoni. En esa época, el abuelo del luego gerente de la Compañía Enrique Billoni, era proveedor de durmientes al ferrocarril.
"Don Guillermo era un apasionado de la electricidad y la mecánica -no solo leía textos al respecto sino también se capacitó en ese rubro-, abrió un negocio de artículos e instalaciones eléctricas de todo tipo, en un local frente a la plaza Libertad de la capital santiagueña. Más tarde amplió el negocio con otro local, en Libertad 927. Poseía la mejor casa del ramo. Por entonces ya se había erigido en uno de los técnicos más competentes de la capital santiagueña", destacó el autor de "Comienzo y extensión del Cine en el Noroeste", en la primera parte de la Etapa de Oro.
En Frías, mientras Renzi se consagraba a otros trabajos, efectuó la primera perforación en procura de agua para la población. Antes había efectuado el mismo trabajo en La Banda, con idénticas finalidades. Fue también en Frías donde instaló la primera usina eléctrica para proveer de alumbrado a la población. Diez años más tarde vendió las instalaciones a la compañía Sudamericana de Servicios Públicos.

Primer contacto con el cine
En la segunda mitad de la primera década del siglo pasado Renzi se vinculó con la construcción del teatro 25 de Mayo, de Santiago del Estero. Ya se había constituido como empresa de artículos e instalaciones eléctricas Guillermo Renzi. Ganó la licitación para la confección e instalación de los tableros eléctricos de comando, reflectores y otros artefactos de esa sala. Después colocó las instalaciones de la biblioteca Sarmiento.
Según el diario El Liberal, la iniciación de don Guillermo Renzi en el negocio del cine la realizó en la capital santiagueña, en un zaguán de la casa de José M. Romero. Más tarde continuó en otro galpón... Después Renzi junto a Fortunato Molinari y Vicente Edipo armaron una empresa para arrendar a don Pablo Mazure el cine teatro 25 de Mayo. Financieramente el negocio no prosperó y la sociedad se desarmó. El empresario siguió en el rubro y después de un largo tiempo pasó a explotar el Petit Palais. Ese fue el primer paso para erigir un auténtico emporio que desembarcó en Tucumán.
PRIMERAS NUPCIAS. Guillermo Renzi se casó en primeras nupcias con Bruna Osimani Quadrelli. Ella también era italiana, nacida en el pueblo de Camerano, en la provincia de Ancona, en la región Las Marcas. Pero de este matrimonio no hubo descendencia.
SIN ACENTO. "Don Guillermo se hizo tan santiagueño que no se le notaba su origen italiano. No tenía acento al hablar. Le resbalaban las ´eses´. Además, siempre consideró a Santiago del Estero su patria chica", cuenta Billoni en sus memorias sobre la Compañía.
DISTRIBUIDORA. En 1926, Renzi fundó la primera distribuidora de películas del noroeste. La North Argentina Films e instaló en Tucumán, en 24 de Septiembre al 400, frente a la plaza Independencia. Contrataba películas en exclusividad y a precio fijo para todo el norte.
LA MUERTE. El zar cinematográfico del noroeste murió en Buenos Aires, luego de ser sometido a una intervención quirúrgica, por un afamado cirujano. El 12 de febrero fue velado en la capilla del sanatorio porteño. Solo Billoni y Francisco Gramajo lo velaron durante la noche. Luego fue trasladado a Salta y desde allí a Tucumán.
La última morada. Los restos del pionero del negocio del cine en la región fueron sepultados en el mausoleo del Cementerio del Oeste -junto al féretro de su primera esposa-, que el propio Renzi había mandado a construir en 1948.
INCENDIO. En la madrugada del 11 de octubre de 1937, consigna El Liberal, se incendió el Petit Palais. Se destruyó totalmente y nunca se pudieron establecer las causas.
(De La Gaceta de Tucumán, del 3 de diciembre del 2013)

sábado, 5 de diciembre de 2015

Carlos Figueroa


Carlos Figueroa
La generación del 60, Meira Delmar, los sonidos

Carlos Eduardo Figueroa es uno de los poetas de Santiago, de la generación del 60, la que empezó a destrabar las palabras para llevarlas a otra dimensión lírica.
Silencioso, callado, serio y siempre muy amable, dice que nació en Buenos Aires en febrero de 1939. Sus primeros años estudió en la escuela Nicolás Avellaneda, la secundaria la hizo en la Escuela de Comercio, en la que se recibió de perito mercantil y los estudios universitarios los realizó en las Universidades de Buenos Aires y de Tucumán, se recibió de Contador Público en 1963.
Hasta la fecha ha publicado “Los juguetes del sueño” 1978, “Diálogo secreto” 1984 (traducido al alemán por María Bamberg), “Señales de dos mundos” 1993, “Soles de la memoria” 19998, “Días sin regreso” 2005, “La palabra encendida” 2008, “Los rostros del tiempo” 2011. Está incluido en la antología “Poesía Argentina Contemporánea, editada por la Fundación Argentina para la Poesía, una de las más importantes del país.
Vivió en Buenos Aires, Tucumán y Berlín, en esta última ciudad estuvo tres años. Estuvo becado seis meses en Río de Janeiro, Brasil, para estudiar formulación de proyectos. Está casado, tiene cuatro hijos, un varón y tres mujeres y cuatro nietos, tres mujeres y un varón.
Cuando se le pregunta si tiene algo más para agregar a su historia personal sostiene que “esto es todo lo que puedo aportar sobre mi vida, como un simple habitante de provincia, agradecido de lo conseguido en lo profesional y en lo artístico.
A continuación, una entrevista en la que muestra con sencillez lo que tiene que decir de su poesía, sus ideas, sus maestros y los poetas que admira.
-Qué es la poesía, amigo o en todo caso por qué escribe. Qué o quiénes lo impulsaron a dedicarse a este difícil género de la literatura.
-En principio quiero aclarar que el tema de la poesía está tomado, en mi caso, como la visión de alguien que no ha estudiado literatura. Por ello pienso que los lectores de esta entrevista pueden disentir o no con mis apreciaciones sobre este maravilloso quehacer literario, ya que la poesía “es algo sin tiempo ni medida”, el poema es la materialización de ese absoluto en un texto literario.
Los académicos hablan de un género literario, al igual que la narrativa (la novela, el cuento).
Cada uno puede tener una visión personal sobre la poesía, lo importante es ser auténtico y expresar su propia voz, no copiar a nadie porque ello nos priva del goce de crear algo nuevo que se incorpora al mundo de la cultura.
Al respecto comparto con usted lo que opina Diana Bellesi:
“La poesía es la hija díscola y subversiva de la lengua”
“La escritura de un poema es un acto de fe”
“Hay que despegarse de la coraza desplegada por el peso normativo de la lengua, hacer lugar a lo inesperado y al silencio, es en la aventura de la incertidumbre donde abreva la poesía”.
En lo personal, el hecho poético me llega desde el pasado, porque el presente es fugaz y sucesivo. Escribir sobre la emoción es propio de los poetas líricos, porque siempre está presente el recuerdo de alguien que golpea las puertas de nuestro corazón.
Mis comienzos se remontan al último curso de la Escuela de Comercio, cuando tenía por compañero a Felipe Corpos, quien nos incitaba a escribir poemas, él era mayor que nosotros y ya escribía muy buenos poemas.
Después me alejé un poco de la poesía cuando comencé a estudiar ciencias económicas en Buenos Aires y en Tucumán, aunque siempre que podía asistía a recitales de poetas consagrados de aquella época en los años 1957 a 1963. La llama de la poesía ya estaba prendida en mí.
En el año 1963, siendo ya contador, viajé a Berlín, junto a un grupo de estudiantes del idioma alemán. Estaba prevista una estadía de seis meses, pero me quedé tres años.
-Para quién escribe, es decir ¿piensa en alguien en particular cuando redacta una poesía o sólo en lo que se le va ocurriendo?
-En mi caso, al haberme dedicado solamente a la poesía, escribo cuando me llega el hecho poético o motivo generador del poema, después comienza la tarea de llevar el tema al texto. En ese momento uno se encuentra solo, nadie puede apoyarlo.
-¿Tiene horas del día para escribir o alguna rutina a la hora de ponerse a escribir versos?, ¿se le ocurren en la calle, en la casa, en otro lugar?, ¿escribe con lápiz, lapicera o directamente teclea la máquina?
-Cuando el tema se presenta lo escribo donde esté y a cualquier hora, lo anoto en un papel que tenga a mano para que no se me escape, luego comienza la ardua tarea de encontrar las palabras apropiadas, la búsqueda de sonidos acordes al texto literario. En este momento surge la impronta personal, el uso de las palabras preferidas que tiene todo poeta y que definen su estilo.
Cuando el poema está encaminado, lo grabo en la computadora y comienzo a trabajar sobre él, especialmente a la mañana, cuando las correcciones se hacen con más decisión. Cuantas veces estuve empantanado en un texto en la noche, pero al día siguiente lo tenía resuelto. Parece que nuestro cerebro sigue trabajando mientras dormimos.
-¿Cuáles son sus influencias más marcadas?, ¿Es cierto que una de los predominios más grabados en su poesía es el de la poetisa Olga Isabel Chams Eljach, que firmaba sus poemas como Meira Delmar?, ¿cómo conoció su obra?, ¿estuvo alguna vez personalmente con ella?, ¿llegó a saber que tenía un seguidor en Santiago del Estero?
-Durante mis comienzos abordé la poesía lírica, más aún cuando conocí un pequeño libro de la poetisa colombiana Meira Delmar. Su lirismo me avasalló. Por suerte a través de una amiga conseguí la dirección de su casa en Barranquilla, Colombia, le envié mi libro “Soles de la memoria”. Después ella me mandó su antología personal y un disco compacto con la grabación en su propia voz de muchos de sus poemas. Estos regalos los guardo con mucho cariño.
-¿Cómo se va abriendo paso la idea de una poesía en su mente?, ¿viene primero en figuras aisladas que luego compone para hacer un verso o ya está completo cuando lo vuelca al papel?, ¿corrige mucho?
-Sólo escribo cuando tengo el tema, que surge de recuerdos, de lugares y personas que están cerca de mi estima y cariño, es lo que llamo “el hecho poético”, que se presenta como una emoción traducida en imágenes a veces muy fuertes, es entonces cuando su concreción es más rápida, en cambio si la imagen de esa emoción es difusa, la escritura se torna dificultosa. Corrijo mucho, me guía el sonido y el significado de las palabras, su ubicación adecuada en el texto que voy escribiendo.
-¿A qué poetas admira en todo el mundo?, ¿y en la Argentina tiene referentes que le gusten aunque no los haya seguido?, ¿en Santiago hay buenos poetas?, ¿quiénes son?
-Admiré a muchos poetas vigentes en mi juventud, actualmente tengo cerca los libros de Eugenio Montale, José Emilio Pacheco y Meira Delmar. Puedo decir que sólo sé de memoria uno de los poemas de la poetisa colombiana que empieza así: “yo me iré una tarde de lluvia gris, estarán como ahora silenciosos los árboles y apagados detrás de la niebla, el agua cayendo, soñando apenas, dibujará fantasmas desvaídos y ángeles tristes cerrarán las nubes con manos de marfil, entonces yo me iré tan vagamente como se va un camino y tú quedarás pensando que me he quedado quieta”. Considero que en nuestro país hay poetas muy buenos.
-¿Por qué es tan necesaria la poesía en el mundo actual, en caso de que lo sea? ¿si tuviera en sus manos la educación de los jóvenes, propendería a que estudien más letras o que sepan más de números?
-La poesía como las demás artes forman parte del acervo cultural de las personas, aunque creo que ninguno haya podido cambiar al mundo.
-¿Es necesario el estudio de la literatura para ser un buen poeta o solamente alcanza con tener inspiración y el fuego sagrado de componer las palabras?
-Cuanto más amplio sea el bagaje cultural del escritor, estará mejor preparado para incursionar en la actividad creativa, aunque en el caso de la poesía ese bagaje solo no es suficiente si no existe el genio creativo, lo que es propio de los auténticos poetas.
-¿Cómo se llama su próximo libro?, ¿sobre qué temas versará?
-Estoy preparando un nuevo libro que no tiene título todavía, me falta desarrollar algunos temas que me tienen en una encrucijada, sin poder avanzar.
En este libro espero incluir poemas sobre el tiempo y algunos muy queridos, como los dedicados a mi nieto Francisco.
©El punto y la coma.

San Francisco Solano en Santiago del Estero

Imagen frente a la celda
capilla que ocupó el santo
cuando estuvo en la ciudad
El cruce del Río Hondo, los mosquitos, la pacificación

El padre Francisco Solano se puso en marcha hacia Santiago del Estero. Pero, antes, le preguntó a nuestro conocido testigo, Pedro de Vildósola, a la sazón un joven de menos de 20 años pero ya con ganas de trotamundos, si quería acompañarlo.
El joven aceptó la invitación y, pensando en su formidable apetito, se preocupó de las provisiones. Pero el Padre desatendió sus afanes, diciendo que “no era necesario y que Dios proveería”.
Después de dos o tres buenas jornadas de camino y de 16 leguas de recorrido, llegaron al río Hondo -a poca distancia de la actual “Termas de Río Hondo”- que iba muy caudaloso, y no pudieron pasar.
“El acompañante se afligió mucho, tanto por no traer provisiones como porque el paraje estaba infestado por una insoportable plaga de mosquitos, tanto que, para que las cabalgaduras no se escaparan, hubo que manearlas”.
Por el oro lado del río había unas cuarenta carretas con sus conductores que esperaban que mermase el río. El cauce era hondo, pero no muy ancho y de una parte a ora podían transmitirse noticias y cuitas.
Ante todo, el Padre se compadeció del hambre del joven y le aseguró que “no tuviese pena, que Dios lo remediaría y les daría de comer”.
Luego el padre sacó una red y un anzuelo que traía de ordinario consigo, fue al río y “pescó gordo”, o sea, tal cantidad de peces que bastaron para los dos y para la docena de españoles y de otros tantos indios, que esperaban el vado del río.
Después el Padre dio orden de que todo el mundo se sentara, mientras él encendería el fuego y les prepararía la cena. Se arremangó los hábitos, preparó la cena y se la sirvió “atentamente”, como un gran señor.
Al final, se retiró, se puso bajo una carreta para pasar la noche y comió una mazorca, que fue su único alimento.
Vencida el hambre, quedaba aún la preocupación de los mosquitos. También inervino elPadre y durante la noche nadie sufrió molestia alguna. “La cosa causó mucha admiración”.
Quedaba todavía por resolverse el asunto más importante, el vado del río: pero también en ello pensó el padre Solano y consoló a todos, tanto de una orilla como de la otra, con estas hermosas perspectivas:
“No tengan pena. Mañana pasarán el río tan claro como un espejo”.
Y así fue, por supuesto. A las nueve del día siguiente, el río estaba bajo, claro y manso. Todos pudieron pasar de una parte a otra respectivamente.
Entre los pasajeros favorecidos había un sacerdote, Francisco Núñez, quien dio al Padre las más rendidas gracias y reverencias en nombre todos, por diversamente habría podido pasar el río hasta terminada la época de las lluvias.
Una vez que todos, tanto hombres como animales cruzaron el río, éste “volvió a ponerse muy caudaloso, sin poderse vadear y sin haber llovido”.
El episodio bíblico del paso del Mar Rojo, volvió a repetirse en pleno corazón argentino.
Continuando la marcha, nuestros viandantes llegaron a un paraje despoblado llamado “El Hospital”, donde se descargó un violento aguacero.
El padre Vildósola quedó completamente calado y hecho una sopa: en cambio al Padre parecía ni le hubiera rozado el agua. El joven le tocó el hábito y, besándoselo, le preguntó:
-Padre mío, ¿cómo yo vengo mojado y Vuestra Paternidad seco?
-Provéalo Dios –respondió el Padre. Y siguieron viaje.

“Bienaventurados los pacificadores”
Santiago del Estero, mansamente recostado junto al río Dulce, su fuente de bienestar en las bonanzas y su enemigo en las temibles crecidas, era la capital de la gobernación con más quinientas familias españolas, sin contar las numerosas poblaciones indígenas que habitaban en sus vastas llanuras. Era también la sede central de la obra franciscana.
Santiago del Estero es una ciudad privilegiada, ya que más que en cualquier otra parece palpitar la presencia santa y benéfica del Padre Solano.
Allí, en su santuario, abundan los recuerdos y las reliquias de su estadía. Allí se transmiten de padres a hijos las tradiciones y las leyendas vinculadas a su labor o a sus profecías. Allí todos lo veneran, lo sienten y lo proclaman como “el santo de la tradición”, porque ha amalgamado en simbiosis el pasado precolombino y el colorido colonial y, sobre todo, porque ha hermanado en la fraternidad de Cristo tanto a los naturales como a los conquistadores.
Allí los habitantes en cuyas venas bulle una catarata de melodías, sones y arpegios, quieren rivalizar con el santo en el uso de los instrumentos –guitarras, quejas, charangos y violines- bajo las dulces miradas de las estrellas. Allí “la Semana de Santiago”, desde el 17 de julio hasta el 24, quiere ser, sobre todo, un homenaje al santo de sus amores y de su devoción.
Al entrar en Santiago del Estero, como custodio, fray Francisco encontró una ciudad en discordias. He aquí las palabras de su primer biógrafo, fray Diego de Córdoba y Salinas:
“Halló a todos los vecinos fedatarios, alborotados de enojos y pesadumbres que entre sí tenían. El Padre los convocó, los hizo amigos y los apaciguó a todos”.
Encontró, pues, una ciudad dividida por viejos rencores y nuevas ambiciones, pero el siervo de Dios, que pudo amansar a los toros, pudo también serenar los espíritus de los habitantes y restañar sus heridas, enarbolando los suaves ideales franciscanos de paz ybien.
Una vez terminada la visita canónica, fray Francisco regresó a Ibatín, primer asiento de San Miguel de Tucumán.
(Tomado de San Francisco Solano, el apóstol de América, de Contardo Miglioranza).

viernes, 4 de diciembre de 2015

El Centro Recreativo de La Banda

Escenario del club en el baile
de carnaval de 1940. Actuaba
la orquesta "Los Ases"
Los inicios, las autoridades, la comisión de damas

El Centro Recreativo de La Banda nació por iniciativa de un grupo de ferroviarios, encabezados por José Otero, jefe de la estación bandeña del ferrocarril, el 27 de enero de 1935. Ocupó desde sus inicios, el local de Besares y Alberdi. En él funcionó hasta ese año, la escuela Normal, que en ese momento tenía como directora a la señora Meyer de Oero. A través de los años se sucedieron los presidentes, entre otros Federico Lannes, José Salas, Luis Peci (durante su gestión se compró el local y se edificó el actual), José Polido, Carlos Soria, Julio Argentino Ordóñez, Carlos Rubén Bravo, Oscar Eduardo Salvatierra (hizo construir la vereda sobre la calle Irigoyen, cambió el sistema de iluminación de la pista y construyó los sanitarios de la plana baja). Otros responsables de la conducción fueron Ramón Pérez, José Antonio Guzmán, María Elena Herrera de Juan, Rodolfo Jesús Rey y María Eduardo Valoy. Todos tesoneramente, contribuyeron al engrandecimiento de la entidad, aunque se atravesaran momentos de bonanza o de profunda crisis.
En la década del 50, la comisión de damas estuvo integrada, entre otras, por Adriana de Ledesma, Nelly Aboslaiman de Peci, Amelia Achával, Nora Azar, Olga Montenegro, Norma Pérez, Negrita Romagnoli, Negrita Ledesma, N. Lencina y Costas de Tagliapietra, que colaboraba con las autoridades del club.
En la lista de asociados a través de los años, figuraron Atilio Macció, Dámaso Costas, Guillermo Milligan, Daniel Ratti, Emilio Adle, Luis Mazzucco, Luis Castiñeira, Manuel Valladares, Carmelo Macarrone, Julio Grimaldi, Musa Llugdar, José Estévez, Carlos Montoto, Luis Venturini, Mauro Pereyra, José Lofiego, Ángel Grecco, Rodolfo Perversi (h), Luis Baccino, Alfredo Polido, Luis Trucco, Elías Sarquiz, Marcelo Ábalos, Pedro Bessone, Fantusatti, Gaggero.
El Centro Recreativo acogió en deportes, en primera instancia las bochas, con el correr de los años incorporó otras disciplinas: vóley, gimnasia, patín.
Artistas de renombre pasaron por su escenario, como Jorge Cafrune, Horacio Guaraní, Los Altamirano, Joge Arduh, Los Cantores del Alba, Luis Sandrini, Alberto Olmedo, Los de Salta, Los Froterizos, Hernán Figueroa Reyes, Chango Nieto, Daniel Toro.
Faoso fueron tanto los bailes de carnaval como los “vermouth danzantes” para los jóvenes. También se hacían bailes de disfraces para niños, con elección de la reina y de los mejores trajes.
(Tomado de La Banda, imágenes y recuerdos – testimonios, de Lidia Grana de Manfredi y María de las Nieves Salido de Martínez).

martes, 1 de diciembre de 2015

Germán Rafael: un boxeador que promete

Germán Rafael
El boxeo, Méjico, la familia

Juan Manuel Aragón
Es santiagueño, se llama Elio Germán Rafael, tiene 31 años, vive en Méjico y es muy posible que el año que viene sea protagonista de alguna pelea importante por el título mundial de su categoría, los semipesados. Para conocer su historia, El punto y la coma lo entrevis-tó en Méjico, donde vive actualmente, a fin de conocer un poco más de cerca las circunstancias de que lo llevaron a estar en ese lugar expectante del boxeo mundial.
Cuenta que estudió hasta tercer año de la secundaria, en el colegio Santiago Apóstol, de La Banda y luego comenzó a trabajar. Su padre es Miguel Rafael, del Zanjón, departamento Capital y su madre es Yolanda Mussi, de La Banda. “Cuando yo nací se fueron a vivir a La Banda, a la Urquiza y Sáenz Peña, donde aún siguen viviendo”, recuer-da. Es el número 7 de 8 hermanos, de los cuales dos han fallecido. Vive con su mujer, Natalia Vásquez, desde los 15 años, con la cual tiene cuatro hijos, Amira de 13, Nahir, de 10, León de 7 años y Shams, de 3 meses, que nació en Méjico, dos mujeres y dos varones. Sus hijos y su señora viven con él en el país azteca desde hace 10 meses.
En una entrevista que dio a la revista “Primer guante”, contó que su primera pelea, en el debut, subió con la camiseta de la Argentina. “Por suerte noqueé y al final del combate la besé ante todo un estadio que me gritaba cosas. Ahora me siguen gritando, pero ya no llevo tantas cosas de la Argentina.  Igualmente, no tengo ningún problema en ponérmela ante todo el Coliseo que me esté gritando cosas”.
En ese mismo medio contó que a los 26 empezó a entrenar box, hizo taekwondo desde los 8 años. A los 28 se fue a México porque quería formar parte de uno de los mejores equipos del mundo, en realidad quería sumarse al de “Maravilla” Martínez, porque es un fanático de él. Pero “por cosas de la vida”, dijo fue a parar a Méjico. De amateur combatió en la Argentina, pero muy pocas peleas porque no le daban la licencia. Le decían que era grande de edad, nadie le prestaba atención. Entonces, llegó al país azteca y lo pusieron de profesional.
La entrevista con esta publicación.
-Desde cuándo boxeas, cuál es tu record al día de hoy. Cuál fue tu primera pelea y dónde la hiciste. Cuántas hiciste de amateur y qué record cosechaste ahí.
-Entré a un gimnasio de boxeo en mayo del 2010, fue en el Club del Maes-tro, con el profesor José Córdoba. En febrero del 2013 llegué a Méjico para comenzar mi carrera de profesional. Hoy tengo 9 peleas ganadas y voy invicto, no hice carrera como amateur. Mi primera pelea fue en mayo, en Cancún (Méjico). Debuté a seis rounds y gané por nocaut en el quinto a un boxeador de diez peleas.
-Cuándo y por qué te fuiste a Méjico. Digo, por qué tan lejos, Méjico y no quedarse en Santiago o en Buenos Aires.
-Vine a Méjico porque Pablo Sarmiento, el entrenador de Maravilla Martínez no me pudo ayudar. Yo fui a su casa en Córdoba, a pedirle una oportunidad y me dijo que no me la podía dar. Además, quería irme a otro país porque en la Argentina pensaba que no hay futuro boxístico. Un amigo me contactó con gente de Méjico para que venga a entrenarme con Nacho Berinstain
-¿Hay una manera de pelear, digamos “a la argentina” y otra forma “a la mejicana” o en todas partes es igual?
-La diferencia que yo veo es que en la Argentina abrazan mucho y falta corregir la técnica. En Méjico nadie abraza y la técnica es casi perfecta. Mi entrenador dice que los argentinos son más fuertes que los mejicanos y muy ineligentes, pero carecen de técnica.
-¿Cuánto te falta para que pelees por el título mundial de tu categoría?, ¿es cierto que estás “ahí” de que te den una oportunidad para pelear con el número uno?
-La verdad es que no sé cuánto faltará y ojalá sí pueda pelear por el título. Nos ofrecieron peleas importantes, pero mi entrenador me dijo que todavía no estoy listo para esas peleas. Nuestra idea es ir combatiendo con los mejores el año que viene. Siempre con cautela, obvio.
-Aquí los muchachos dicen que sos alguien famoso, que hasta firmas autógrafos cuando vas por la calle, ¿es cierto?
-Tuve la suerte de ser reconocido en la calle o en algunos actos y la gente me pide fotos o autógrafos. Los niños me imitan, aúllan como Lobo.
-Dime, ¿el boxeo en Méjico es un deporte marginal como en la Argentina o le dan mucha más importancia que en la Argentina?
-El boxeo es como el fútbol en la Argentina. Aquí la gente quiere y respeta a los boxeadores.
-Cuánto hay de talento y cuánto hay de entrenamiento en un buen campeón del mundo? Un 5 por ciento de habilidad y un 95 de sudor, o es otra la proporción?
-En un campeón del mundo aún no lo sé. Pero en un buen boxeador yo diría que es mitad y mitad, una cosa sin la otra no es nada.
-Algunos ven los canales que pasan boxeo internacional los sábados a la noche y, al menos los dos programas más famosos son mejicanos. ¿La intensidad que se vive en Méjico con respecto a este deporte es mucho más profunda que aquí o es solo una casualidad, porque están al lado de los Estados Unidos, donde sí hay mucho boxeo?
-En Méjico hay mucho box, muchos campeonatos de box y muchísimos boxeadores. Todas las semanas se llenan varios estadios con funciones de boxeo. Y los sábados hay cuatro canales de televisión que transmiten las peleas de Méjico.
-¿Piensas en Santiago, en u mujer, tus hijos, tus padres, tu gente cuando estás peleando o solamente en ganarle al otro?
-Cuando peleo entro en otra dimensión y sólo pienso en dormir a la persona que me quiere hacer daño. En mi mujer y mis hijos pienso cada día de entrenamiento. Y en Santiago y La Banda pienso cuando me voy a tomar fotos para el Face (risas).
-¿Has pulido tu estilo desde que has salido de Santiago, peles igual, peleas distinto?
-El estilo es el mismo porque lo llevo dentro de mí. Pero mi técnica cambió totalmente, cada día voy progresando técnicamente
-¿En qué te ha cambiado la vida Méjico?, y no hablo solamente de lo deportivo, sino de todo el resto de tu vida también.
-Méjico no me cambió la vida, yo siempre me imaginé esta vida, incluso antes de ser boxeador y hoy la estoy viviendo. Venir a vivir a Méjico me hizo dar cuenta de la mujer que tengo y de que con mis cuatro hijos formamos un equipo.
-Qué es lo que más te llamó la atención del entrenamiento de los mejicanos. En qué son distintos de los santiagueños y en qué son parecidos, siempre hablando de boxeo, claro.
-Los mejicanos son muy bromistas y muy buenas personas. Lo parecido es que son muy fajadores y muy vagos para entrenar. Pero también son unos guerreros, igual que los argentinos.
-Qué te causó curiosidad de los mejicanos en general, de los de la calle.
-En realidad más que curiosidad me causa admiración ver cómo se conserva la raza de los mayas y los aztecas en los mejicanos y cómo defienden su cultura.
-Cuando los de otras provincias nos imitan, muchas veces les sale como mejicanos. ¿Somos parecidos a ellos o son muy distintos de nosotros?
-Siempre digo que los mejicanos son santiagueños en una ciudad grande. Somos muy parecidos en la forma de ser.
-Aquí las comidas más comunes son el guiso, la milanesa, el kipi, el asado. ¿Cuáles son las comidas más comunes de allá? ¿Es cierto que a todo le ponen ají?
-Aquí comen tacos, tamales y posole que es algo como el locro nuestro. Y le ponen ají picante hasta a las frutas y las cervezas. Hombres, mujeres y niños comen con ají muy picante. Hay caramelos, chicles y paletas, todas picantes.
-¿Qué es lo que más se extraña, aparte de la familia y los amigos, por supuesto?
-La comida no la extraño porque mi mujer nos cocina lo mismo que comíamos en la Argentina y nos hace mucha comida árabe. Extrañamos a los hermanos y sobrinos. Pero más que todo, el olor que se siente cuando vas llegando a Santiago. El aire tiene un olorcito único y especial.
-¿Te irías a vivir a Méjico si luego de tu carrera te ofrecen un buen trabajo o no dejarías Santiago, La Banda, por nada del mundo?
-Dejaría Santiago, La Banda, Méjico y hasta mis bienes materiales como ya lo hicimos, pero no dejaría a mi familia por más de dos días. Cuando consiga mi objetivo, si Dios quiere, veremos el futuro de mis hijos y nos iremos como equipo, adonde a ellos les convenga
-En la Argentina te decían “Bestia”, ¿en Méjico te han puesto otro apodo o sos Germán Rafael nomás?
-Cuando llegué a Méjico, don Nacho me vio sin remera y a ver todos los pelos en mi cuerpo me dijo “tú eres un hombre lobo, pero te voy a poner Lobo”.

©El punto y la coma.

Quién es Ignacio Beristáin
Ignacio Beristáin, “Nacho” (nacido en Actopan, Veracruz, el 31 de julio de 1939) es entrenador mexicano, miembro del Salón de la Fama del Boxeo y considerado uno de los más grandes entrenadores de la historia del boxeo.
Desde joven estuvo en este deporte como aficionado en la división de peso mosca. Más tarde se convirtió en profesional, pero se retiró prematuramente en 1959 debido a una lesión en el ojo.
Después del retiro, fue mánager adjunto de Vicente Saldívar. Como entrenador en las filas de aficionados, lideró equipos de boxeo de México por la medalla en múltiples victorias en los Juegos Olímpicos de 1968, 19767 y 1980. En 1979 perdió a su esposa y su hijo más pequeño, tiene tres hijas y un hijo y está casado.
Su primer campeón profesional fue poseedor del título en dos divisiones y Salón de la Fama Daniel Zaragoza. Ha entrenado a varios otros boxeadores notables, entre ellos los hermanos Juan Manuel y Rafael Márquez y el miembro del Salón de la Fama Ricardo López, Gilberto Román y Humberto “Chiquita” González, habiéndolos entrenado a partir de sus carreras iniciales hasta la cima del ranking libra por libra.
También tuvo un breve paso en el entrenamiento de Óscar de la Hoya cuando De La Hoya se enfrentó a Manny Pacquiao en diciembre del 2008.
El 29 de mayo de 2014 fue internado por complicaciones de salud en un hospital al sur de la Ciudad de Méjico y fue operado por habérsele diagnosticado un preinfarto después de un chequeo.

Los boxeadores que entrenó
Ricardo López, cuatro veces campeón (miembro del Salón de la fama).
Juan Manuel Márquez, cuatro veces campeón de división.
Rafael Márquez, dos veces campeón de división.
Daniel Zaragoza, cuatro veces campeón (miembro del Salón de la fama).
Humberto González, cuatro veces campeón (miembro del Salón de la fama).
Victor Rabanales, campeón de peso gallo.
Óscar de la Hoya, seis veces campeón de división.
Jorge Arce, cuatro veces campeón.
Guty Espadas, Campeón peso mosca.
Guty Espadas, Jr. Campeón peso pluma.
Alfredo Angulo, jr prospecto de peso mediano.
Enrique Sánchez, campeón peso gallo.
Gilberto Román, dos veces campeón (con 11 defensas de título)
Johnny González, dos veces campeón de división.
Melchor Cob Castro, dos veces campeón.
Rodolfo López, campeón peso pluma.
Alejandro Barrera, jr prospecto de peso mediano.
Abner Yeguas, campeón peso gallo.
Vicente Escobedo, antiguo retador del título.
Juan Carlos Salgado, dos veces campeón.
Jorge Páez, dos veces campeón.
En el 2006, Beristáin se convirtió en miembro del Salón de la Fama del Boxeo Mundial como entrenador. Después, el 7 de diciembre de 2010, fue exaltado al Salón de la Fama del Boxeo Internacional, junto con el legendario campeón mexicano Julio César Chávez, el campeón de peso pesado Mike Tyson y el actor Sylvester Stallone.