jueves, 13 de octubre de 2011

Mateo Boix

De anteojos, Mateo Boix y los amigos luego de la hazaña.

El looping, la hazaña, la circunferencia vertical

Cerca de ochenta años después, Josefa Boix recuerda que de chica, a la tarde, cuando vivía en Caspi Cuchuna, y su hermano no estaba en la casa, lo buscaba en un corral cercano. Ahí estaba Mateo, mirando el cielo, haciendo como si tuviera un avioncito entre las manos. “Miraría los pájaros, no sé”, dice. Y se enoja porque hay santiagueños que no saben de la hazaña del campeón mundial de looping.
El record mundial lo tenía un mendocino, Arnaldo Maciel, que había dado 1.100 vueltas en el aire. Pero el 16 de octubre de 1955, en el aeródromo de Santiago, desde las siete menos cuarto de la mañana hasta las 10 y 23 minutos, según el acta que se levantó en el lugar, el aviador santiagueño Mateo Boix, hizo 1.385 loopings, los últimos once con el motor “plantado”, porque se le había acabado la nafta. Todavía hoy, quienes lo conocieron sostienen que si no se le hubiera terminado el combustible “seguiría haciendo piruetas”.
El looping es una arriesgada acrobacia aérea que consiste en dominar el avión de tal suerte que dé vueltas hacia atrás. En palabras de Mateo Boix “es una circunferencia vertical pasando por el vuelo invertido”.
El hombre nació en Caspi Cuchuna, departamento Silípica, el 8 de octubre de 1923. Allí su padre, un inmigrante español había puesto un aserradero. Era el quinto hijo de una familia de nueve hermanos, de los que hoy queda solamente Josefa.
Los hermanos fueron a la escuela hasta segundo grado en el campo, después venían a seguir los estudios en Santiago. Mateo fue al Colegio Nacional. “Andaba en segundo año y no había sabido llegar: se iba al aeropuerto. Y a veces pasaba por encima de mi mamá y ella no sabía nada”, cuenta Josefa.  A los 16 años avisó que andaba volando y ya no terminó la escuela.
Su pasión fueron los aviones. Al tiempo comenzó a fumigar sembrados. A los veintipico lo contrata el gobierno del Perú. Allí conoce las ruinas de Machu Picchu y el complejo sistema de irrigación de los incas, lo que le permitiría, años después, afirmar que en Santiago existían los mismos canales, ya que también los había visto aquí desde el aire.
La mañana del domingo 16 de octubre del 55, según las crónicas de ese tiempo “se presentó con un cielo diáfano y tranquilo, que favoreció las maniobras del piloto quien con una destreza impecable cumplía una tras otras sus intenciones”. Desde un año antes, Mateo estuvo sacando piezas al avioncito fumigador -un Piper con motor de 85 H.P. que no estaba preparado para hacer acrobacias- a fin de aligerarlo, sacarle peso.
La hija, Marcela, recuerda que le sacaban un tornillo, probaban volar un tiempo, y así con cada pieza, hasta que lo tuvieron preparado para la hazaña. En una larga conversación, matizada de recuerdos y la lectura de los recortes de diarios, ella –también piloto- recordará que en alguna ocasión, siendo muy pequeña, acompañó a su padre en sus acrobacias. Como una vez que, sentada en el asiendo de atrás, tuvo que tirar una pelota en una cancha de fútbol. Mateo le dijo:
-¡Ahora!
Y ella arrojó el balón que cayó entre los jugadores. Otra proeza repetida era lanzar ramos de flores en los aniversarios de las escuelas o en cuanta institución lo invitara a practicar sus famosos giros en el aire. Pasar por debajo del Puente Negro era casi una rutina. Su hija también recuerda a un aviador tucumano de apellido Germanó. Cada vez que los llamaban a los dos, él tenía que hacer algo más. Si el otro hacía un looping, Mateo le agregaba volar cabeza abajo o aterrizar en una sola rueda, siempre demostrando que era el mejor.
En Santiago una plaza del barrio Aeropuerto lleva su nombre. Cada vez que llega esta época los memoriosos lo recuerdan, como el historiador de vivencias santiagueñas Pedro Rojas Cuozzo, quien hace unos años en este mismo diario trazó un vívido relato de aquella hazaña santiagueña en Mal Paso, cuando la aviación santiagueña escribió la página más gloriosa de la historia.
¿Cómo era Mateo Boix en persona? Su hija lo describe: “Sereno, comprensivo, meticuloso, apasionado, exigente: quería ganarle al tiempo. Infundía seguridad y confianza: exigía siempre lo que brindaba. Sin dobleces ni dudas. Intrépido, temerario. Profundamente solidario”.
Aquel domingo de gloria en el aeródromo santiagueño, el que luego sería llamado el “Halcón santiagueño”, luego de bajar de la nave, cuando le preguntaran a quién dedicaba su triunfo, dijo que a su madre. El próximo domingo, también 16, quizás los dos desde el cielo sigan cuidando a los pilotos santiagueños, navegantes del viento norte, amigos de la libertad. Y quizás recuerden a Mateo Boix surcando el diáfano cielo provinciano como un soplo de eternidad.
De una nota firmada por Juan Manuel Aragón en el Nuevo Diario.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

El quichua santiagueño no es prehispánico

Quipu. Ilustración de Felipe
Guamán Poma de Ayala.
El tonocoté y el cacano, las Probanzas, los estudios glotocronológicos

El quichua santiagueño se fue formando con especiales características durante el tiempo de la colonización hasta nuestros días. Contra la opinión de quienes sostiene que Santiago fue una colonia incaica antes de la los españoles, se aducen pruebas y argumentos que avalan con su autoridad la posición que defiende la llegada simultánea del castellano y del quichua con Diego de Rojas y los yanacuna que lo acompañaron en la empresa.
El misionero León Strube afirma que el quichua antes de la conquista era hablado en todo el Tahuantinsuyu, desde el Ancasmayo en Colombia hasta el Maipo en Chile y desde el Pacífico hasta las selvas amazónicas y llanuras chaco-pampeanas. Indica también que después de la llegada de los españoles, el “runasimi avanzó hasta el curso medio del río Salado.
El investigador Clemente Balmori muestra una carta de otro misionero y lingüista, el padre Alonso de Barzana, quien fue nombrado por la Real Audiencia de Charcas profesor y examinador de quichua en potosí. Este misionero, al enumerar las lenguas que se hablaban en Santiago del Estero, no menciona el quichua, cuya importancia para la evangelización era fundamental. Todo induce a pensar que en los llanos del Tucumán santiagueño no había penetrado directamente ni la influencia ni la lengua de los incas.
Al tratar sobre la toponimia de Santiago, el historiador Juan Christensen deduce que en la provincia se hablaba el tonoté y cacano, en base a los nombres geográficos que aparecen en los documentos del siglo XVI. En ningún momento se presenta un nombre quichua.
En su Libro de probanzas, Pedro González de Prado, afirma que fueron los españoles los primeros descubridores de la región que ni el mismo Huaina Cápac pudo sojuzgar.
Igualmente, en la provisión de Vaca de Castro se habla de una provincia “que se llama Tucma, entre Chile y el rio grande que llaman de la Plata”. Diego de Rojas fue a descubrir algo que no se conocía entre los incas. Sólo confusamente se hablaba de la Ciudad de los Césares, por expediciones anteriores, hechas desde el sur. De haberseconocido la región, habría aparecido en los escritos de la época, como sucedió con Chile, en la expedición de Diego de Almagro.
A decir de los historiadores Levillier y Raimondi, los incas serranos, por naturaleza, jamás pudieron establecerse ni permanecer mucho tiempo en climas tan húmedos y calientes, por lo que construían sus pucaraes en las montañas, en donde se sabían invencibles y al amparo de las tribus llaneras orientales.
La entrada de Túpac Yupanqui en el noroeste argentino en su paso a la conquista de Chile y su posterior dominio del Tucmanahaho o reno de Tucma, duró hasta la caída del imperio en 1533. Se sabe que el Tucma se extendía desde Tilcara hasta San Juan y desde los Andes hasta las inmediaciones del actual Tucumán. Los incas, pues, no llegaron a penetrar en los bosques y selvas santiagueños.
En el Primer Sínodo del Antiguo Tucumán, de 1597, en la constitución segunda que trata de la doctrina y catecismo que se han de enseñar, se lee lo siguiente: “La doctrina y catecismo que se ha de enseñar a los indios, sea el general que se usa en el Perú en la lengua del Cuzco, porque ya gran parte de los indios lo reza y casi todos van siendo ladinos en la dicha lengua; y por haber muchas lenguas en este provincia y muy dificultosas, fuera confusión hacer traducción en cada una de ellas y muchos indios poco capaces entendrían que cada una de aquellas es diferente en la sustancia de la otra, y también habrá pocos sacerdotes que hiciesen la doctrina, por no saber las lenguas nativas de estas naciones. Pero encargamos y amonestamos a todos los doctrinantes las vayan aprendiendo, y principalmente, pues harán gran servicio a Dios en explicar la doctrina en lengua que os indios mejor entiendan, y por ese camino les oirán con mayor gusto y amor, y podrán confesar a los que no supieren la lengua general”.
De este texto se deduce que después de 50 años de la entrada de Rojas en la región de Santiago, los indios iban haciéndose ladinos en la lengua del Cuzco, la que, aparentemente antes no conocían, pero poco a pco se iba extendiendo y generalizando, aunque permanecieran las lenguas de los distintos pueblos, las que los misioneros, en lo posible también debían aprender.
Si a estas razones se añaden los estudios glotocronológicos más modernos, realizados últimamente, que dan al quichua santiagueño una antigüedad de medio milenio, debe decirse que la primera entrada de Diego de Rojas en 1643, fue también el momento en que por primera vez y no antes, se hizo presente el quichua en los esteros de Santiago.
De Cultura quichua santiaueña, de José Alfaro y Vidal Ulloa.

martes, 27 de septiembre de 2011

Amadeo Antonio Lobo "Cacho"

Cacho Lobo.
La música, el folklore, los cuentos

Corría el año 1943, en un hogar muy humilde de la campaña santiagueña, allá donde el bosque abraza con sus misterios y encantos esta tierra que se parte reseca y desolada, en una casa muy vieja, una mujer daba a luz a un nuevo vástago, el cuarto varón y octavo hijo hace entonces, porque al final de la cosecha fueron catorce los hijos que conformaban la familia de Ercilia y Ramón Rosa Lobo.
Ella mostraba siempre valentía y carácter férreo en todo instante de la vida. Él era un criollo tranquilo, bonachón, hombre de fácil sonrisa, muy amante de la música, intérprete de violín, mandolina, guitarra, acordeona y además bailarín y cantor.
De esta unión nación Cacho Lobo (nuestro personaje), acunado al ritmo arisco de la chacarera por los pagos de la vieja estación Laprida, allá en el departamento Choya, pago al cual siempre recuerda y para el que tiene sus mejores elogios.
Era tanta la pasión por la guitarra que cuando tenía 15 años conoció a don Fortunato Juárez y él fue quien lo encaminó en las primeras lecciones, en la composición de unas chacareras y también quién lo impulsó para ser narrador de cuentos. Con el tiempo Fortuna Juárez sería el profesor de guitarra de sus hijos y actualmente el arreglador de la mayoría de las piezas que interpretan.
Cacho Lobo, conocido así aunque su verdadero nombre es Amadeo Antonio Lobo, integró varios conjuntos foklóricos entre los figuran Los Inti Rupaj, Los Norteños, Los Inti Sumaj, Orlando Gerez y un dúo con Aurelio Gómez (de los Cantores de Santiago), que se denominaban Los Changos Santiagueños. Sus condiciones de cantor de chacareras picarescas mezcladas con humor santiagueño lo llevaron a recorrer varios lugares de la provincia y algunas provincias hermanas, paralelamente compuso piezas de neto corte folklórico. Esto lo llevó en 1975 a incorporarse como socio de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores, aprobando el examen como autor y compositor.
También en 1975 grabó su primer disco larga duración para el sello Diapasón de la Capital Federal, con piezas cantadas y cuentos.
En mayo de 1979 se publicó su primer libro de poemas, cuentos y cantos, titulado Santiagueñadas. También publicó Sentimientos.
Junto a un grupo de artistas santiagueños, Cacho lobo estuvo representando a la provincia en agosto de 1977, durante una semana en el teatro Astral de la Capital Federal, en un espectáculo que se denominó “Santiago y su magia”.
El escenario mayor de Cosquín, en tres oportunidades lo tuvo representando a Santiago en la delegación oficial.
Las provincias de Salta, Jujuy, Tucumán, Santa Cruz, Buenos Aires, Entre Ríos y toda la provincia de Santiago del Estero, saben de sus cuentos, de sus chacareras y los chistes oportunos que ya trae en la sangre, como buen santiagueño.
Sus versos, relatos y cuentos fueron publicados en diversos diarios y revistas como la publicación ininterrumpida por cinco años en el diario El Liberal, del rincón humorístico titulado “El cuento de hoy”.
En 1976 y 1977 se desempañó como secretario de actas de la comisión directiva de la Sociedad de Folkoristas Santiagueños, paralelamente ocupó en esos mismos años, la secretaría de actas del Alero Quichua Santiagueño.
Numerosos son los intérpretes que grabaron sus canciones que se suman más o menos cuarenta, entre grabadas y editadas, en diferentes géneros.
Falleció el 18 de mayo de 1997. 
Tomado de su libro Sentimientos.

Acordeona vieja amiga

Acordeona de mis tiempos
compañera de bailantas
acordeona compañera
qué misterio hay en tus flautas
que al sonar de las guitarras
en sapucay te agigantas.

Te han de encontrar acordeona
marcadora de compases
alegrando las cuadreras
y bailes de carnavales
o entre el alcohol de las copas
compañera inseparable.

Los dedos sobre las teclas
embrujados te caminan
en ese cuerpo caliente
de música correntina
acordeona mensajera
de sueños mi vieja amiga.

domingo, 25 de septiembre de 2011

El comandante Ibarra es declarado ciudadano de Tucumán

Tucumán en 1816.
1823. Francisco Antonio de Ibarra se despide del pueblo tucumano

En la Sala de Seciones á siete días del mes de Diciembre reunidos en secion extraordinaria los S.S. Representantes se mandaron leer pr. el Sor. Presidente un pliego del Govor. de la  Provincia y otro del Comandante de las Fuerzas auxiliares de la Provincia de Santiago D. Franco. Antonio de Ibarra, el primero relativo a poner en el conocimto. de la Sala qe conforme á su resolucion de tres del corriente comunicada baxo el Nº. 39 sobre la supresión de bandos, havia dispuesto qe. baxo  la dirección del Ministro de Gobierno se formara un Registro Oficial pa. la publicacion de las Leyes, ordenes y decretos de una comunicacion circular, ó que demanden un efecto general; é impuesta la Sala se mandó leer el del Comandante Ibarra qe. siendo solo dirigido á remitir dos exemplares de su despedida al Pueblo Tucumano en los momentos de regresar á su Provincia, se ordenó acuse de recibo pr. secretaria y qe. se archivasen; con cuyo motivo tomó la Sala en consideracn. el distinguido mérito de este Gefe, sus constantes servicios al País y el interés qe.  havia manifestado pr. la futura felicidad de provincia, y deseando manifestarle su gratitud de un modo sensible acordó unanimemte., declararle Ciudadano del Tucumán con el goze de todas la prerrogativas, exenciones, privilegios y derechos así activos como pasivos de qe. disfrutan los Ciudadanos de la Provincia, y qe. de los fondos públicos se praprare pr. el Govno. una medalla de oro con las armas de esta Ciudad, qe. llevará en el centro pr. Lema Tucumán, y en la circunferencia á su Auxiliador y Conciudadano, la qe se le remitirá luego qe esté concluida, solicitando antes de su Govno. el que pueda usarla en los actos públicos, lo qe se le comunicaría pr. el Seco. de la Sala. Y hecha moción por el Sr. Vice-Presidete. pa. qe. el Govno. Del Tucuman solicite estrecha unión con el de la Prova. de Santiago, habiendo sido apoyada se difirió tomarla en consideración pa. la próxima secion, salvo el derecho de antelación, con lo qe se levantó la presente, firmando el Sr. Presidte. y el Vice-Presidte. conforme el articulo veinte y nuevo de Regamto,interior.
Ml. Berdia
Vocal Seco.   
Tomado de las Actas de la Sala de Representantes, editado por el Archivo Histórico de Tucumán.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Carta del padre Pedro de Añasco al padre Atienza

Iglesia actual de Matará.
Matará, 10 de enero de 1592
“Como nunca acabaré de alabar la bondad y misericordia de Nuestro Señor, assí tampoco dejaré de agradescer a V.R. la gran merced que Nuestro Señor me hizo por su medio de traerme aquí a estas tierras donde tanto Su Magestad se sirve, assí  en la ayuda de los próximos, como en lo mucho que ay que padescer y exercitar todas las virtudes, y en compañía de mi amantíssimo Padre Barçana, que puedo, creo, dezir con mucha verdad que, aunque no vi más de sesenta y dos años, sin dientes ni muelas, con summa pobreça, con summa y profundissima humildad, que no ay novicio de un día de Religión que assí se quiera sugetar pidiendo parescer en cosas que él puede dar aventajadamente, y ha dado muchos años, haziéndose indio viejo con el indio viejo, y con la vieja hecha tierra, sentándose por essos  suelos con ansias de traellos a Dios, que paresce le revienta el coraçón…
Aviándome dicho el Padre Barçana que le dixese qué lengua podría tomar a pechos a savella expeditamente, se me offresció, aviéndolo considerado con attención, que no le convenía ninguna destas lenguas particulares destas naciones, porque en sabiéndola no abría quién le detuviesse, por muy grandes y muchos peligros que huviesse, por ser esta gente muy fiera y cruel, como se vio pocos días ha en la muerte de don Francisco de Vera y oros cinco españoles, y que su trato ordinario y muy familiar es con los demonios, los quales, nos dicen las lenguas con quien hazemos las artes y vocabularios, que a un silvo que den, los ven salir debajo la tierra, y en el traje que estas naciones andan, que son desnudos en cueros, y que se ponen a bailar y cantar con ellos y les piden de comer y veber…”    

viernes, 23 de septiembre de 2011

Francisco de Victoria renuncia al obispado

Fray Francisco de Victoria.
El obispo del Tucumán, fray Francisco de Victoria renuncia al obispado

“… En toda aquella prouincia no ay oro, ni plata descubierto hasta oy y como en la tierra ay esta pobreza no ay quien quiere del eclesiástico entrar en ella, y ansi para ciento y cincuenta mil almas que ay en la provincia y en sus arrededores solo abra veinte y cinco mil christianos pocos mas o menos, y destos mas de las dos partes no se han confesado ni se confisan por no auer quien lo haga de manera que serán menester en toda la diócesis por lo menos cinquenta sacerdotes y fuera de los que prendió el gouernador, no quedaron mas de dos glerigos, y después que yo salí el vno fue huyendo de la furia del que gouierna al Paraguay y el otro se murió y solos quedan en la tierra hasta doze frailes de las tres órdenes mendicantes toda la prouincia quedó despoblada de sacerdotes clárigos y si en las indias ay lugar a donde se padesce necesidad, es en aquella tierra por valer una vara de lienço seis pesos y vna de paño veinte y por esta causa está ymposibilitados los Prelados a tener ministros con que prediquen el Santo Euangelio y propagen la fee católica, y descarguen vuestra conciencia Real y la suya. ayuda a este aver en todo este distrito mas de veinte lenguajes mas distintos que el griego y el latino que solo auia de mouer a que los desprendiesen los clérigos, o grande feruor y zelo de la ley de dios y charidad del próximo o mucho premio temporal y el premio falta en esta tierra por las razones dichas, y las imperfecciones con que viuen aca los hombres no les da lugar a tomar empresas de tanto quilate y sanctidad como es solo por dios tratar de cosas tan difficultosas… y pues yo por falta de ministros y por las dificultades que digo arriba de las lenguas diuersas nopuedo descargar la conciencia en lo que toca al officio Pastoral. Suplico auuestra magestad me haga merced acete la reunciacion que con esta imbio del obispado…” 

jueves, 22 de septiembre de 2011

Muy noble

El escudo de Santiago

Real provisión concediendo a Santiago del Estero el título de muy noble para que lo use en todo documento.

Don Felipe, &. Por cuanto habiéndosenos suplicado por parte del Consejo, Justicia, Regimiento de la ciudad de Santiago del Estero, de la provincia de Tucumán de las nuestras indias, que atento a que los vecinos y moradores de la dicha ciudad Nos habían servido y siempre Nos servían en lo que se ofrece, los mandásemos honrar y hacer merced en mandar llamar e intitular a la dicha ciudad muy noble, habiéndose visto por los de nuestro Consejo Real de las Indias, acatando lo susodicho y el deseo que tenemos a la conservación, ennoblecimiento della, lo habemos tenido por bien. Por ende, por la presente llamamos e intitulamos a la dicha ciudad de Santiago del Estero, muy noble, y le damos licencia y facultad para que agora y de aquí adelante perpetuamente se la pueda llamar e intitular, y por alto, así en todas y cualesquier esripturas y autos que se hicieren y otorgaren, y cartas que se escribieren y en todas otras cosas, según y de la manera que lo hacen y pueden hacer las demás ciudades de las dichas nuestras Indias y de estos nuestro reinos que tienen facultad para ello, y encargamos al serenísimo príncipe don Felipe, nuestro muy caro y muy amado hijo, y a los reyes que después de Nos fueren, y mandamos a los infantes, prelados, duques, marqueses, condes, ricos hombres, maestres de las órdenes, priores, comendadores y subcomendadores, alcaldes de los castillos y casa fuertes y llanas, y a los del nuestro Consejo, presidente y oidores de las nuestras Audiencias Reales, alcaldes, alguaciles de nuestra Casa y Corte y Chancillería, y a escuderos, oficiales y hombres buenos de todas las ciudades, villas y lugares de estos nuestros reinos y señorías de las nuestras Indias, así a los que agora son, como a los de aquí adelante fueren , y a cada uno y cualquier dellos en su jurisdicción, que guarden y cumplan, y hagan guardar y cumplir esta nuestra carta, y contra en lo que en ella contenido no vayan ni pasen, ni consientan ir ni pasar en manera alguna. Dada en Sant Lorenzo el Real, a diez y nueve de Febrero de mil y quinientos setenta y siete años. Yo el Rey.- Yo Antonio de Erasso, secretario de su Magestad Católica la hice escribir por su mandado. El Licenciado Otalora.- El Licenciado Gamboa.- El Doctor Gómez de Santillán.- El licenciado Alonso Martínez de Espadero.´El Licenciado don Diego de Zúñiga.- El Licenciado López de Sarria.

Guillermo Eduardo Dárgoltz

Guillermo Eduardo Dárgoltz.
El periodismo, las relaciones públicas, las asociaciones privadas

Nació en la Capital Federal el 20 de abril de 1948 y vive en Santiago desde 1956. Casado con Hilda Ledesma Pereyra, tiene cuatro hijas y cinco nietos.
Cursó hasta tercer año la carrera de abogacía y estudió relaciones públicas.
Se dedicó a la crítica de cine con el seudónimo de Ged en prensa escrita, radial y televisiva, publicó cuentos en “Cuadernos de cultura”, “meridiano” y el diario El Liberal, en Santiago. Obtuvo premios en concursos de este género literario. Creador de la página de espectáculos del diario El Liberal, medio en el que publicó numerosos artículos periodísticos sobre diversos temas. Produjo varios programas de televisión por Canal 7 de Santiago, entre ellos “Nuestra cultura y el mundo”, premio Unidad Nacional del Comité Nacional de Radiodifusión. Esa emisora condujo diversos programas incluyendo el noticiario.
En 1998 estuvo a cargo, en su inicio, del canal de televisión de la Universidad Nacional de Santiago del Estero.
Desde el 2000 es editor de la revista “La fundación cultural”. Años antes, en 1974, fue fue jefe de raedacción de la revista Boletín forestal.
Periodista y hombre de medios de comunicación, se ha especializado como gestor cultural en la  fundación Ortega y Gasset de España y de la Argentina y en la Universidad Nacional de Santiago del Estero y ha ocupado los cargos públicos de secretario de relaciones públicas de la Corporación del Río Dulce a los 19 años, asesor de relaciones públicas del ministerio de Economía de la provincia, jefe de relaciones públicas de la Dirección de Bosques, director de LRA 21, Radio Nacional, director de cultura de la Municipalidad de Santiago, concejal de la capital, vicepresidente segundo del Concejo Deliberante, vocero del intendente mario Bonacina y en el ámbito privado, gerente de Canal 3 de televisión de Catamarca y desde su creación en 1990, gerente de la Fundación Cultural de Santiago del Estero.
En el ámbito deportivo fue directivo del club de fútbol Estudiantes, de la Asociación Santiagueña de Tenis y el Santiago Lawn Tenis Club.
Miembro de la comisión directiva de la biblioteca Sarmiento y socio del Club del Progreso de Buenos Aires, fundado en 1852 por Diego de Alvear.
Tomado de Santiagueños notables III, de Roberto Arévalo.

Yesmín Llebeili

Yesmín Llebeili.

La danza árabe, la pasión, la cultura de los antepasados

Santiagueña descendiente de árabe que alcanzó el reconocimiento nacional e internacional como docente, bailarina, coreógrafa e investigadora de la danza de la tierra de sus antepasados.
Yesmín Llebeilli desde los ochos años tiene grabadas a fuego las enseñanzas que recibió de su Añatuya natal, de sus abuelos maternos Ayuch y Rajul. Fueron ellos quienes le inculcaron el amor por las costumbres y tradiciones de su tierra y por los de su madre norma, que le hacía leer mucha poesía. De aquella primera danza en árabe en la escuela de la Capital de la Tradición que realizó cuando tenía ocho años hasta su presente como docente y bailarina prestigiosa ha cosechado logros locales, nacionales e internacionales por su labor inquebrantable para hacer conocer esa cultura.
Yesmín dejó cuarto año de abogacía que cursaba en Córdoba. Allí integró la juventud de la Asociación Argentino Árabe, en la que cimentó el amor por la tierra de sus antepasados. Cuando regresó a Santiago, creó la academia que lleva su nombre y la casa de la cultura Argentino-Árabe. Empezó con tres alumnos y hoy superan los doscientos.
En el 2000 y años siguientes viajó a Egipto para convivir en el desierto con los beduinos. Para consustanciarse con la música y la danza visitó Siria, El Líbano, Jordania y Marruecos. Realizó un master en danza e investigación en El Cairo. Confesó que hace más de quince años comenzó con la investigación de la danza en los distintos países árabes. Trabajó incansablemente para emprender un estudio directamente de las fuentes y con los nativos de cada país, no sólo investigadores e historiadores sino también arqueólogos y antropólogos. Buscó los elementos que caracterizan la danza, que los identifica, su simbolismo en cada movimiento, respetando los valores culturales a través de la expresión del baile.
En octubre del 2006 se realizó en Grecia un congreso internacional de danza con el auspicio de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura y el ministerio de Cultura y Educación del país organizador. Sesenta y tres naciones formaron parte del congreso y entre sus participantes y expositores se destacó Yesmín Llebeili, única representante de hispanoamericana en dictar una clase y una conferencia sobre danza.
“Llegar a este congreso es lo máximo que se puede aspirar en danza, ser seleccionada fue una felicidad”, comentó emocionada.
Dejó en claro que la enseñanza de las danzas árabes no sólo pasa por una cuestión de tecnicismo sino de amor, pasión y entrega por lo que se hace, reivindica las raíces de la tierra de sus antepasados.
Participó con su ballet en festivales internacionales en Turquía, Ecuador, Siria, Chile, Jordania y Egipto.
Además de explotar su verdadera pasión, transcribió sus sentimientos en su libro “Desde mi corazón árabe”, presentado en el 2005.
Representó a la danza en el Senado de la nación, donde disertó sobre la filosofía de la danza del vientre y su adaptación en la educación formativa. Yesmín es una mujer sensible, culta y que transmite puro sentimiento a través de la danza. En el 2003 fue elegida la mejor de la Argentina por intercambios artísticos mundiales. En el 2004 el municipio capitalino la distinguió como Mujer Santiagueña en el rubro danzas.
En el 2006 fue galardonada por la Cámara de Diputados como embajadora cultural de la provincia en el día internacional de la mujer. Actualmente es miembro del consejo internacional de la danza de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
“Alguien que me hizo sentir que la vida es bella es mi hijo, Yusiff Emir”, expresó alguna vez.
Jalil Gibrán ha dicho: “El alma del filósofo habita en su cabeza, en alma del poeta en su corazón, pero el alma del bailarín vibra en todo su cuerpo.
Tomado de Santiagueños Notables III, de Roberto Arévalo.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Sara Dolores Díaz Argibay de Raed

Sara Díaz de Raed.

La docencia, la historia, las instituciones

Paseó sus conocimientos desde la humilde escuela rural durante 32 años, más 18 en la capital, en escuelas primarias, secundarias y en la cátedra universitaria. Fue directora del museo histórico de la provincia que gracias a su gestión se llama hoy Orestes Di Lullo, por espacio de 12 años y lo trasformó con su talento en una casa de musas, en una casa de vida.
Nació en Santiago el 19 de abril de 1915. Se graduó de maestra normal nacional y realizó estudios de francés y cursos de perfeccionamiento. Fue una autodidacta, como prefería llamarse, en historia y ciencias de la educación.
Contrajo enlace con Emilio Antonio Raed, un profesional de la industria.
Fue catedrática en colegios secundarios, superiores y universitarios y ocupó durante 26 años el cargo de directora del departamento de extensión universitaria de la universidad Católica de Santiago del Estero, desde 1962 a mayo de 1988.
En 1967 se desempeñó como vocal del Consejo de Educación. Además en 1963 y 64 fue presidenta de la junta de clasificación, en representación del Consejo Nacional de Educación. Fue presidenta de la mutualidad del magisterio durante diez años.
Fue una de las fundadores del Instituto Belgraniano de Santiago, fundado el 11 de mayo de 1961. Ejerció la presidencia en seis períodos consecutivos. Fue miembro de la Academia Belgraniana de la Argentina desde el 16 de noviembre de 1977. Presidió la comisión organizadora de la Asociación Cultural Sanmartiniana de Santiago, desde 1981.
Representó a la provincia en numerosas oportunidades en congresos, paneles y conferencias.
Fue autora de 12 folletos y cartillas, doce monografías, ocho libros publicados y numerosos artículos periodísticos. Dictó conferencias y charlas en escuelas e instituciones culturales en ciudades de la provincia, capital, Termas, Añatuya, Quimilí, Frías, Icaño, Loreto, Fernández y en las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Catamarca.
Viajó a San Juan en representación de la provincia, en homenaje a Sarmiento, en mérito a sus 10 años de asistencia perfecta, en 1961.
Sara Dolores Díaz Argibay de Raed, falleció el 8 de enero de 1996 a los 80 años.
En sus exequias, entre otros oradores, habló el director de Cultura, Pablo Di Luca, quien hizo suya la sugerencia de Rolando Giménez Mosca, que lo precedió en los discursos de despedida, al comprometerse a nominar una de las salas del Museo Histórico con el nombre de la extinta.
De Santiagueños Notables, de Roberto Arévalo.